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¿De qué Pop me estás hablando?

Por Sylvie Argerich

Tan alejada de las jerarquías estéticas estrictas como de las interpretaciones doctas, la obra de Pablo Insurralde busca renovar la mirada sobre lo común y lo cotidiano a través de la estilización de lugares, objetos y personajes intrascendentes. Se trata de reivindicar la periferia: del conurbano en relación a la capital, de las clases populares en relación al sofisticado mundo del arte, del objeto artesanal anónimo en relación al objeto de arte consagrado.

La obra, compuesta por un sinfín de piezas únicas miniaturas en cerámica esmaltada, se inspira libremente en los depósitos de artículos de segunda mano denominados “compra-venta”, muy comunes en las afueras de la capital. En ellos se puede comprar y dejar en consignación todo tipo de mobiliario, equipos domésticos, objetos útiles e inútiles y chatarras. Estos depósitos conforman verdaderas ciudades, laberintos a cielo abierto donde conviven el orden y el caos y donde uno puede perderse a gusto en búsqueda de tesoros escondidos.

La obra se encuentra en tensión entre una estética de la pobreza – por el tipo de objetos representado – y preciosista – por la minuciosa labor manual y la sofisticación técnica involucrada en los procesos cerámicos y en el trabajo a escala. ¿Estas piezas son juguetes? ¿Son arte, o artesanías? Un arte apto todo público, ¿es un arte menor? Quizás mejor dejar las preguntas abiertas, ignorar las divisiones rígidas y entusiasmarnos como chicos frente al hiperrealismo lúdico de estos objetos amontonados.

El tipo de imagen convocada remite al Pop Art, en su reconstrucción meticulosa de objetos manufacturados que evocan la estética de la sociedad de consumo. Sin embargo, a pesar de su nombre, el Pop Art nunca se planteó como arte popular: si bien su fuente pictórica fue la cultura de las masas y su intención declarada, romper con la elitista cultura de las Bellas Artes, los artistas del Pop trataron lo popular con cierta distancia acida. Pablo Insurralde no toma de lo popular, ni juega a serlo. Su mirada es una de identificación, no de cinismo o de ironía. Ni Factory, ni Pop Latino. Un realismo amoroso: ¿De qué Pop me estás hablando?

Texto curatorial para el Centro Cultural Recoleta, mayo 2015.

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